Fe
Vivir la fe unidos.
Los cultos son el corazón de nuestra hermandad, pero ese corazón solo late con fuerza cuando estamos todos. No queremos bancos vacíos, queremos una comunidad que reza unida frente a nuestros titulares.
Fomentaremos la participación activa en los cultos, quinarios y funciones de nuestros titulares.
Más que hermanos, familia.
Realizar jornadas de convivencia dedicadas a la oración y la fraternidad entre hermanos/as.
Una hermandad se forja en el día a día, compartiendo una mesa, una charla y una sonrisa. Queremos que nuestra casa sea un lugar de encuentro, alegría y aprendizaje en la fe.
Crecer juntos en la fe.
Crear talleres de formación cristiana, charlas o coloquios. Que Nueva Esperanza sea un espacio para profundizar en nuestra fe y entender mejor el sentido de nuestra vida en hermandad.
Queremos que cada hermano tenga las herramientas para ser un testigo convencido en el mundo de hoy.
Dignidad en cada detalle.
Creemos que nuestros titulares merecen lo mejor y tú, como hermano/a, mereces un espacio de oración que eleve el espíritu. Por ello, nos comprometemos a cuidar cada detalle de nuestros cultos, desde la liturgia hasta la música y el exorno, buscando siempre la máxima excelencia.
Caridad
Ningún hermano/a solo
Entendemos la hermandad como una familia que no termina en sus nóminas, sino que se extiende a cada portal de nuestra feligresía. Por ello, vamos a crear una bolsa de caridad un fondo de asistencia inmediata destinado a paliar situaciones de vulnerabilidad entre nuestros hermanos/as y vecinos.
El corazón del barrio.
Una hermandad viva debe ser el motor de su entorno. Estableceremos canales permanentes de comunicación con las asociaciones de vecinos, entidades sociales y organismos locales. Nuestra sede y nuestra actividad deben ser un recurso útil para el barrio, colaborando activamente en sus iniciativas y proyectos.
Servir junto a Cáritas.
Nuestra labor social es más fuerte cuando caminamos juntos. Nos comprometemos a establecer una colaboración estrecha, estable y activa con Cáritas de nuestra parroquia, aportando no solo recursos económicos y materiales, sino también el capital humano posible.
Compromiso con la iglesia.
La hermandad no se entiende sin su parroquia, promovemos integrarnos de manera activa y decidida en la vida parroquial. Por ello vamos a colaborar estrechamente con nuestro párroco y los distintos grupos que la componen, aportando lo necesario para fortalecer el culto, la formación, mantenimiento de nuestro templo y ayuda a los feligreses.